16 de agosto de 2026
A las 20 horas se abrieron los verdes portalones pastoreños para que comenzara a discurrir la procesión de Gloria y Alabanzas de nuestra bendita Titular.
En los momentos previos, los nervios se dejaban sentir en el interior del templo, pero igualmente en sus aledaños: los hermanos costaleros preparados para su trabajo, los acólitos, los niños y niñas ataviadas de capuchinos y de pastorcitas, el tramo de cirios, fotos de recuerdo delante del paso de la Virgen… se alargaba la espera.
A las 20 horas comenzaba a salir la cruz de guía, tras la que seguían las salineras de nuestra pasada feria, las representaciones de las hermandades de nuestra parroquia y de la Pastora de Triana, el simpecado, hermanos con cirios… pero las miradas estaban expectantes a la salida de la Divina Pastora, que nada más asomar, los últimos rayos de sol de la tarde iluminaban su bendito rostro mientras sonaban los primeros acordes de la Banda Municipal de la Puebla del Río con el Himno nacional y la marcha “Pastora de nuestras Almas”, chicotá que la llevaba a atravesar su plaza y cruzar el arco instalado en su honor.
Mucho público desde la salida, maravilloso el discurrir por Marconi, por calle Alfonso Berraquero donde nos esperaba nuestra querida Hermandad del Ecce Homo para desembocar a capitanía donde, como cada año, los ancianos de distintas residencias de nuestra ciudad esperaban a la Divina Pastora. Gran trabajo de nuestros hermanos costaleros comandados por D. Antonio Reseco.
Mucho público se agolpaba por donde pasaba la Virgen. No importaba el calor. Gran ambiente de hermandad letífica.
Dejando a tras la calle Colón, la noche comenzaba a caer sobre la Divina Pastora en Churruca para desembocar en Ancha, donde terminaba la parte protocolaria de la procesión y donde, un año más, el coro “Virgen del Carmen, de nuestra querida hermana Manoli de los Santos rezaba a la Divina Pastora con sus cantos.
A partir de ahí siguió aumentando el ambiente cofrade que acompañaba a la Hermandad por Manuel Roldán y San Miguel, donde desde el balcón de nuestro hermano D. Antonio Alías, se le dedicaron unos versos a las Virgen a cargo de Dª María José Cao. La calle un hervidero de pastoreños, bulla, vivas a la Virgen, petaladas, marchas, aplausos…. Así es como vivimos nuestro 15 de agosto.
La revirá de San Miguel con Doctor Cobos es cita obligada cada año. Con los sones de la marcha “Coronación en el Rocío” llovía sobre la Divina Pastora una hermosa petalada que cada año realiza con cariño la familia Posada López.
Maravillosa bajada de Méndez Núñez, donde cada año se concentra más público para ver el discurrir de la Virgen, y tras Bonifaz, la calle Marqués de la Victoria, engalanada por sus vecinos y donde se vivieron igualmente hermosos momentos junto a Ella.
Santa Cruz es otro lugar ineludible para el transitar de la Hermandad, con más petaladas en las casas de las familias Gómez Baña o Ruiz López, y en Santo Domingo, nueva muestra de cariño a la Virgen en una maravillosa lluvia de pétalos desde la casa de la familia Collada Galván mientras sonaban los acordes de la marcha “Y amaneció en tu Albaycín”.
Apoteósica bajada de Marconi donde desde un balcón, antes de entrar en su plaza, sonó una hermosa plegaria a la Divina Pastora por nuestro hermano D. Cayetano Fernández, en un sobrecogedor silencio de toda la plaza solo roto por su voz y su guitarra.
Ya en la plaza, visita obligada a la querida familia Sirviente Prius y entrada triunfal en la plazoleta con las marchas “Se arrodilla Triana”, “La Estrella” y “La misión de la Esperanza” con la que nuestra Titular entraba gloriosa en su templo.
Ya queda menos para un nuevo 15 de agosto.




















































