Santiago Muñoz Romero en el Pregón Semana Santa 2010

Bien entrado el verano, cuando los calores de agosto espesan el aire de media tarde, los gorriones buscan el agua fresca de las fuentes y los gatos dormitan ausentes en las sombras de la calle. Cuando las “corchuelas” bailan entre los ojos del puente Zuazo jugando con la corriente y las mojarritas saltan en los canastos como plata viva y delicada, hay un barrio en la Isla que se engalana y presume de nombre, que es nombre de Madre y de Pastora.

Sentadita en esta tarde

que suena a calma y a gloria

retales en la memoria

que toman el pensamiento

canto de alondra que el viento

recorre entre tus corales.

Que la calle sabe a Salve

y el labrado de tu paso

desliza el sol muy despacio

llenándote de colores.

Suspiro de ruiseñores

en el cielo de tu frente

amor que no se comprende

canto desesperado.

Que este barrio Señora

quiso llamarse Pastora

para sentirse a tu lado.