José Martín Pérez en el Pregón de las Glorias 2019

Llega agosto a La Isla, cae la tarde veraniega venciendo al día, mientras la Virgen sube la calle mezclando verdes, azules y blancos de plazoleta, con oro de melancolías.

Morera del Naca. Morera de hoy y morera de antaño. De verdes hojas. Con hierática figura. Fiel Notario del discurrir de la Virgen de un Barrio y del Barrio de una Virgen. Morera de verde frondosidad, como fiel estampa del 15 de agosto en la Pastora.

Morera que, en blanco y negro, prestó su sombra para que la cristalina agua del surtidor de la plazuela ofreciera el frescor deseado por las buenas gentes de la zona.

Desde abajo, en la calle de recios naranjos, la gente se empina para ver bajar a la mujer más bella por Dios pensada. Cuanto gentío viene a verte cuando cansada de toda la tarde, apareces de nuevo por tu barrio. Tus fieles devotos siguen a tu lado, en ambiente festivo y alegre, tus buenas gentes quedan pegaditas a tu paso, mientras piropos silenciosos llegan hasta tus oídos sin descanso.

Ya viene la Virgen calle abajo y una marea entera de almas ansían un contacto.

¡Qué guapa viene la Virgen! sentada en el risco, bendiciendo con su cayado.

Desde la acera, en balcones, ventanas y pretiles de azotea, todos te rezan, acuden fieles a la anual cita gloriosa de un caluroso día sin tregua ni descanso.

Bendice a tu pueblo Madre, por tanto, cariño mostrado y a tus costaleros, que, a base de tesón, paciencia y desparpajo, portan tus andas cada año.

Qué bonita eres Pastora,

Humilde y sencilla a la vez.

Sobre el risco sentada,

con aires de emperadora,

bonita y evocadora,

como Madre de Dios Coronada.

Qué bonita eres Pastora,

Humilde y sencilla a la vez.

Camina como reina,

en parihuela dorada,

andando sobre los pies,

marcando los costeros,

con garbo y salero,

al compás de alegres marchas,

como tu gente de abajo

bien lo sabe hacer.

Qué bonita eres Pastora,

Humilde y sencilla a la vez.

De alegre barrio,

de verdes patios eres el centro

y de ventanas engalanadas.

De veleta al viento,

de blanca espadaña encalada,

de devotísimos vecinos

que te quieren como a su ser.

Qué bonita eres Pastora,

Humilde y sencilla a la vez.

Fruto de un amor desmedido,

de esforzado trabajo,

y en incondicional amor fundido,

una corona de oro

depositaron en tu sien.

Qué bonita eres Pastora,

Humilde y sencilla a la vez.

Reina de un barrio que amamos,

que derrocha arte por doquier,

punto de encuentro para los que la quieren ver,

que la tienen por patrona y por madre a la vez.

Qué bonita eres Pastora,

Qué bonita eres Pastora…

Humilde y sencilla a la vez.