José Luis Cordero Baro en el Pregón de las Glorias 2018

Y si aún no tienes claro

qué es la Gloria, compañero

yo te pido que te acerques

cualquier sábado de invierno

al barrio de la Pastora,

que “oigas” Misa en su Templo

y allí mismo le preguntes

a cualquier buen pastoreño

qué entiende él por la gloria,

y te subirá hasta un cielo

que es camarín de una Reina

con cayado y con sombrero,

que te mira de reojo

a través de unos espejos.

Ya sobrarán las preguntas

y entenderás de momento

cuál es sin duda la gloria

¡la Gloria del Pastoreño!

Pastora

…inicio guitarra…

Con la Virgen bajo la advocación de la Pastora tengo una deuda pendiente, y por ende con su Hermandad, gracias a mis amigos Francis Barroso y en esta ocasión más concretamente a su mujer Mari, ambos pastoreños de pro.

Ocurrió en el verano de 2013, una buena amiga que hoy ha ejercido de presentadora, tuvo un serio problema de salud, que ella, con su personalidad arrolladora que la caracteriza, lo llevó con una actitud y valentía ejemplar, ante la preocupación y angustia de sus familiares y amigos, entre los que tengo el honor de incluirme.

Mari Barroso –como tanto coraje le da que le llamemos- conocedora de mi preocupación, como lo hace con todas las personas de su entorno que puedan estar pasando cualquier dificultad, quería ayudarme de alguna forma, cosa que por desgracia no estaba en nuestra mano, por lo que recurrió a lo más grande que tiene ella, su Pastora, y además de aburrirla con oraciones, quiso que mi amiga tuviera consigo una parte simbólica de Ella; así, que al habla con su camarista Rosa, le regaló una agujeta que había llevado puesta hasta hacía apenas unos días que se había cambiado para los días grandes de agosto. Precisamente un 14 de agosto, en la víspera del día por excelencia de la Gloria Pastoreña, mi amiga pasó por quirófano y el resultado no hace falta que os le cuente. No piensen que soy un fanático y que crea que gracias a un simple alfiler todo saliese bien, nada más lejos de la realidad, no es esa nuestra fé. Nuestra fé y la enseñanza que saco de esta historia que os he contado, es que tenemos en la Virgen a esa Madre que siempre está ahí y no nos abandona ni en los momentos de mayor dificultad como hacen nuestras madres terrenales –los que aún tenemos la suerte de tenerlas-. Con ese simple gesto la Pastora nos cogió de la mano y dirigiéndonos su dulce mirada nos dijo: “no temáis, que pase lo que pase yo estoy con vosotros”. ¿Qué más se puede pedir?, que no sentirte sólo en un momento de angustia, que María está ahí, aunque no pueda evitar tu sufrimiento, para hacértelo más llevadero. “¡Pastora, te debo una! y Mónica, ¡déjate de darnos más sustos!”

…fin guitarra…

Sevillana “QUÉ TENDRÍA TU ROSTRO, PASTORA” – Sandra